Los diferentes grupos de nutrientes y sus funciones

Imagina que nuestro cuerpo es una máquina que cuenta con un sinfín de engranajes en constante movimiento que son nuestros órganos, células y tejidos. Pues los nutrientes son los elementos que los mantienen engrasados y dispuestos para su buen funcionamiento, por lo que su presencia de forma equilibrada y suficiente a través de nuestra alimentación es fundamental.

Los nutrientes se agrupan en diferentes tipos y cada cual tiene unas propiedades concretas y únicas. Por lo tanto, la alimentación debe ser rica y variada para adquirir así todos los nutrientes necesarios. Podemos clasificar los nutrientes en los siguientes grupos: hidratos, lípidos, proteínas, vitaminas y minerales.

Grupos de nutrientes

Antes de profundizar en cada grupo de nutrientes, es importante mencionar que, en primera instancia, la alimentación nos suministra la energía necesaria para nuestra actividad física y la constante renovación de las estructuras corporales. Por lo tanto, la proporción de alimentos que debemos ingerir está estrechamente relacionada con la actividad física que realicemos en nuestra vida diaria y con la edad que tengamos. Tal y como expone de forma pormenorizada la Federación Española de Nutrición.

Las proteínas están constituidas por cadenas de aminoácidos y juegan un papel fundamental en la composición de las células, tejidos y músculos. El aporte de proteínas en una dieta saludable suele estar entre un 10% y un 15% de la energía consumida.

Los aminoácidos son necesarios para los procesos metabólicos y se clasifican como “esenciales” y “no esenciales”. Ambos son igual de importantes, pero los primeros se denominan así al no fabricarse de forma interna en el cuerpo, por lo que su aporte externo gracias a ciertos alimentos es fundamental. Los aminoácidos esenciales se encuentran tanto en los productos de origen vegetal como animal, aunque estos últimos suelen tener más presencia de este nutriente. Algunos de los alimentos más ricos en aminoácidos son los huevos, el atún, la soja, el salmón, las sardinas, la ternera o el pollo.

Cuando hablamos de energía, tenemos que hablar de hidratos de carbono ya que son fundamentales para obtener glucosa. La glucosa es la única fuente de energía para el cerebro, que consume alrededor de 100 g al día. Los carbohidratos son almacén y reserva de energía en forma de glucógeno que se moviliza rápidamente para generar glucosa cuando se necesita.

Los lípidos, también llamados grasas, son el tipo de nutriente con más valor calórico y aportan más del doble de calorías que los demás nutrientes. Se trata de un elemento estructural crucial al formar parte de las membranas celulares, además de servir de vehículo para la absorción de ciertas vitaminas relevantes. Hay que destacar que debemos consumir algunos ácidos grasos que no podemos sintetizar, por eso se dicen que son ácidos grasos esenciales y debemos aportarlos con la dieta.

Este es el caso de los ácidos grasos poliinsaturados como los Omega 6 y Omega 3 tienen un efecto beneficioso para nuestra salud cardiovascular . De hecho, se ha demostrado que los Omega 3 no solo ayudan a disminuir el nivel de colesterol malo o LDL, sino que también aumentan ligeramente el colesterol bueno o HDL. Sin embargo, No es bueno tomar más grasas de las que necesitamos diariamente ya que almacenan directamente en el tejido adiposo en forma de triglicéridos. Esto es especialmente importante en el caso de las  grasas saturadas ya que puede aumentar la biosíntesis de colesterol..

Las vitaminas son otro elemento imprescindible para nuestro buen funcionamiento fisiológico. La mayoría de las vitaminas participan en la regulación enzimática del metabolismo.

Por sus propiedades físicas se clasifican en HIDROSOLUBLES (B1 o tiamina, B2 o riboflavina, equivalentes de niacina, ácido fólico, B6 o piridoxina, B12, C o ácido ascórbico, ácido pantoténico y biotina) y LIPOSOLUBLES (vitaminas A, D, E y K).

También los minerales participan en importantes funciones reguladoras del organismo. Pero además, forman parte de la estructura de muchos tejidos, huesos y dientes. Este es el caso de minerales como el calcio, fósforo, hierro, magnesio, azufre, potasio, sodio y cloro.

Cada nutriente tiene una función concreta y básica que repercute directamente en nuestra salud y bienestar, por lo que es necesario mantener una nutrición adecuada. En las ocasiones en que una alimentación variada y un estilo de vida saludable no son suficientes, los complementos alimenticios nos pueden ayudar. Así que ya lo sabes, nunca pierdas de vista que una nutrición equilibrada es fundamental para tu salud.

 

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