¿Puedo ponerme moreno y protegerme del sol a la vez?

A todos nos encanta lucir una piel bonita y bronceada en verano. El sol puede ser nuestro mejor aliado para conseguirlo siempre que tengamos mucho cuidado ante la exposición a los rayos UVA. ¿Es posible ponernos morenos a la vez que cuidamos nuestra piel de los rayos ultravioletas? ¡Claro que es posible!

Cuando se acerca el verano, todos buscamos trucos para encontrar la forma de ponernos morenos más rápido, pero también hay que tener en cuenta que la piel, el órgano más extenso del cuerpo, tiene memoria y necesita ciertos cuidados básicos que nos pueden ayudar para que el proceso de broncearnos se haga de forma saludable.

Para conseguir el equilibrio entre una piel cuidada y bronceada, hay dos sustancias que tienes que tener muy presente: la astaxantina y el betacaroteno.

¿Cómo pueden ayudarnos la astaxantina y el betacaroteno?

 

La astaxantina es un pigmento que pertenece a la familia de los carotenoides, concretamente a las xantofilas. Se encuentra en algunos pescados y en microalgas que son la base de la alimentación del zooplactón.  Asimismo, es el alimento preferido de animales como por ejemplo el salmón, Krill, los langostinos o los flamencos. De hecho, el color rojizo que muestran se debe a que almacenan astaxantina en la piel y en el tejido graso.

Tiene una capacidad antioxidante hasta diez veces superior a otros carotenoides y es conocida como protector UV.

Por su parte, el betacaroteno, favorece el bronceado y lo prolonga ayudando a que se mantenga durante más tiempo en nuestra piel.  Podemos encontrar este nutriente en fuentes naturales como vegetales amarillo-anaranjados tales como el melón, mango, papaya, albaricoque, zanahoria o calabaza. También en los de color verde oscuro como el brócoli, las coles de Bruselas o la achicoria. Una vez que se ingiere, se transforma en el hígado y en el intestino delgado en vitamina A, pero para que esto ocurra se requiere que nuestro cuerpo esté en un buen estatus proteico, con los correctos niveles de hormonas tiroideas, zinc, vitamina E y vitamina C, para facilitar esta conversión.

Existen dos formas de obtener el betacaroteno: de forma sintética en la que se hace un aporte aislado de beta caroteno, y de fuentes naturales; a su vez, entre las fuentes naturales, unas aportaran únicamente betacaroteno (por ejemplo la zanahoria), mientras que otras además del betacaroteno contienen importantes carotenoides.

Además de confiar en estas dos nutrientes, no te olvides de utilizar cremas específicas que contengan una protección solar adecuada a tu tipo de piel. De esta forma, conseguirás lucir un bronceado prolongado y saludable durante todo el verano.

 

 

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