Cómo prevenir y ayudar al cuidado de nuestra piel

Nuestra piel es un órgano con múltiples propiedades que desarrolla funciones clave para nuestro organismo. Ejerce de escudo frente a los factores ambientales externos, como la temperatura o las bacterias, además está estrechamente relacionado con el resto de nuestro cuerpo.

Sin embargo, no solemos ser muy conscientes de la necesidad de proteger y cuidar nuestra piel. Los ambientes nocivos y contaminados son siempre perjudiciales, pero el mayor peligro de todos es la luz solar, que, aunque tiene un efecto beneficioso importante porque es necesaria para sintetizar la vitamina D, en exceso puede ir dañando la piel. Por eso, lo primero y esencial es protegerla lo mejor posible desde fuera frente a los radicales libres y para ello, lo más sencillo es utilizar una buena crema con filtros de protección frente a los rayos UVA y UVB. Pero además a través de una alimentación rica en carotenoides como el betacaroteno o astaxantina o de complementos alimenticios que los contengan ya que tienen capacidad antioxidante y por tanto son protectores de los rayos UV.

Junto a la prevención, hay que dar prioridad al cuidado de la piel a través de la limpieza y de la nutrición que favorezca la salud de nuestra piel. Es importante adquirir una rutina que tenga en cuenta el periodo diurno frente al nocturno, mientras que por el día hay que hidratar y proteger del sol a la piel, por la noche hay que limpiarla y nutrirla para mejorar el proceso de reparación mientras descansamos.

Estos cuidados son imprescindibles para mantener nuestra piel sana y con el mejor aspecto posible. Un cuidado que, además de centrarse en la prevención y en la limpieza cutánea, ha de tener en cuenta el uso de nutrientes que mejoran la elasticidad y salud de la piel.

Uno de estos nutrientes es el ácido hialurónico, capaz de aumentar la hidratación de la piel gracias a sus múltiples propiedades. Este compuesto es conocido por su capacidad para fomentar una buena estructura epitelial y reducir el proceso de envejecimiento, por lo que tener unos niveles adecuados de este ácido es esencial.

El colágeno es también muy relevante. Para que te hagas una idea de su importancia, ten en cuenta que este elemento es la proteína que se encuentra en mayor proporción en la dermis.

Otro componente clave es la vitamina E, la vitamina protectora porque además de ser muy importante para nuestra salud en general, ayuda a retrasar el envejecimiento debido a sus propiedades antioxidantes. Pero también tiene grandes  beneficios para la piel, al ser capaz de proteger su estructura ayudando a reducir la formación de arrugas prematuras, difuminar cicatrices y arrugas, además de reducir el envejecimiento gracias a sus propiedades antioxidantes.

Nos podemos nutrir de todos estos componentes a través de la alimentación, aunque muchas veces es difícil tener unos niveles adecuados de todos ellos, por lo que el uso de los complementos alimenticios puede ser de gran ayuda.

Ya lo sabes, ¡lo mejor para el cuidado de nuestra piel es ser constante! Cuidándola por fuera y nutriéndola por dentro.

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